Este ha sido el fin de semana de halloween, con lo que seguiré saltando en el tiempo para dejar plasmadas las vivencias más recientes, que vale la pena. Como ya habíamos planeado no salir este fin de semana para vivir a tope la celebración, el comienzo había sido reservar las entradas para el partido de los Celtics, el primero de temporada en casa, que se celebraba el viernes, a las 7:30. Mi hija, ya totalmente integrada, tenía su primera fiesta privada de Halloween, con lo que al partido fuimos los cuatro restantes. Llegamos al TDGarden congeladitos, porque la temperatura ha vuelto a mínimos, pero el entorno ya empezaba a subirla Riadas de gente con sus camisetas verdes que provocaban en los dos sportinguistas de la familia una mezcla de morriña dominguera y una válvula donde soltar toda la adrenalina deportiva que tienen acumulada a pesar del enganche a Roja Directa cada domingo de liga.
Mientras subíamos a nuestra grada, entre todo el gentío se iba viendo por las puertas abiertas al campo el show del calentamiento, con la música a tope. Todavía no os he contado nuestras visitas a otros eventos deportivos, pero os diré que aquí el deporte es otra cosa. La gente lo vive como una especie de fiesta, de lugar de reunión donde, aunque se apoya al equipo de casa, no se escatiman aplausos para los aciertos de los contrarios. Se come, se bebe (se bebe mucho) y se habla con los vecinos de asientos como si se tratara del corral de la Pacheca. Tanto el futbol americano como el beisbol, son partidos de larguíiiiiiiiisima duración, lo que nos hace entender el cachondeo en el ambiente. Si en un partido de fútbol español la gente de tu entorno se moviera la mitad de lo que lo hacen aquí, aquello acabaría en tragedia.
Tomamos posesión de nuestros asientos que, aunque estaban bastante altos tenían una visión estupenda y allí debajo teníamos a las estrellas de la NBA. Ver a Shaquille O´neal tan cerca (porque con ese tamaño, le veíamos como si estuviera al lado) te hace sentir que esa gente realmente existe, que no son personajes sino personas, jugadores de carne y hueso y están ahí, ante tus ojos. Para mí, que no soy especialmente forofa de los deportes, resulta emocionante, con lo que entiendo la cara de mis chicos cada vez que ven a una de estas figuras del mundo.
El partido, aunque empezó lento y en contra de los Celtics, que parecían no arrancar, se decantó a su favor en cuanto se pusieron las pilas. Rondo fue el motor del partido y O´neal, entrando y saliendo continuamente, para recuperar fuelle, consiguió hacer lo que mejor sabe: de muro de contención. El himno fue el principio de la fiesta, como siempre lo es en estos saraos, con cuatro chicas estupendas, cantando a capela. Las animadoras, que entraban continuamente en los tiempos muertos, las pantallas que mostraban a gente del público bailando y haciendo el payaso sin ningún tipo de pudor, los grupos de niños bailarines que también animaban los descansos.... impresionante. Hasta la peque dejó la consola (que habíamos llevado para evitar problemas) para atender al espectáculo, porque eso es lo que era, un gran espectáculo.
Lo de la intendencia, otro punto peculiar. Los pasillos están absolutamente llenos de puestos de comida y bebida. No puedes meter nada del exterior, pero dentro tienes de todo. Cuando Juanjo se fue a por algo de cenar y dos cervecitas para nosotros, tardó una barbaridad y le veo aparecer con una única cerveza. Antes de que pudiera decirle "ya te vale" me cuenta que ha tenido que recorrer un montón de puestos porque para darte la cerveza pedían el DNI, y a los extranjeros les exigían el pasaporte original, y claro, nosotros llevamos siempre una fotocopia a mano, pero no el pasaporte. Al parecer, al final se decidió a pedir a un hombre de la cola que le pidiera una cerveza para él, a lo que parece que accedió de no muy buena gana, pero lo hizo. El caso es que daban un máximo de dos cervezas por persona y, como os he dicho, aquí bajo su seria apariencia, beben a Dios, por lo que todo el mundo pide de dos en dos, y claro, se ve que el hombre veía que se le iba la oportunidad de seguir su ritmo. Tuvo que repetir más tarde la misma operación, pero bueno, siempre hay un alma caritativa. El nivel de alcoholemia en el entorno era elevadito, pero contenido, hasta que llegaron en el segundo cuarto cuatro chicos delante de nosotros que iban más que cargaditos y no paraban de gritar e insultar a los de NY (los Knicks) por lo que acabaron apareciendo unos guardias de seguridad como armarios roperos que se los llevaron mientras les increpaban por seguir diciendo tacos delante de la gente. Eso era lo que más les molestaba: los tacos. No su actitud desafiante y violenta, los tacos. Así son.
Esto del alcohol está muy "controlado" porque aquí no se "puede" beber antes de los 21 años. Debido a esto, en cualquier local en el que se vende cerveza tiene a un señor en la puerta pidiendo los carnets, o cuando son más pequeños, te lo pide el camarero, con lo que se producen situaciones mondantes al ver pedir el carnet a un loro, mientras te apetece decir ¿pero no ves que no cumple 40 ni de coña, chaval?. Pero ellos, impasibles, piden el carnet a todo el mundo.
Aunque nos fuimos faltando 5 minutos para el final, para evitar lios en el metro, el partido acabó sin sorpresas con la victoria de los locales. Llegamos a casa molidos pero contentos con la nueva experiencia y preparados para vivir el fin de semana de Halloween
Las casas del barrio se habían ido preparando en estos días, pero el sábado remataron las que no lo habían hecho. Nosotros pusimos una calabaza discreta en el porche, como reclamo infantil, ya que habíamos comprado dulces por si nos pedían, ya que no teníamos muy claro cómo funcionaba el asunto.
El domingo, a las 5,15 salíamos de casa con la peque dispuestos a vivir la celebración con nuestro amigo Donato, un español que reside aquí y que ha sido de gran ayuda para preparar este viaje, su familia y sus amigos, ya que nos había invitado a compartir con ellos la fiesta. La gente se disfraza, sobre todo, con motivos terroríficos, pero los niños aprovechan a rescatar sus disfraces de personajes preferidos por lo que hay montones de princesas y similares. Mi niña, por supuesto, iba de princesa con un disfraz sencillito, pero la mar de contenta y se juntó con las dos blancanieves de Donato, otras dos princesas disney y un capitán américa. Ya al salir de casa nos impresionó que los vecinos estaban a la puerta con unos montajes tremendos, invitando a dulces a los niños y a snacks a los mayores, pero la niña, que sólo iba con nosotros no se atrevió a coger nada. En cambio, en cuanto se sumó al resto de criaturas, empezó a correr como una loca de casa en casa mientras iba llenando su bolsita de chocolatinas y demás dulces. Lo pasó pipa aunque casi nos morimos congelados. Las calles estaban atiborradas de niños y mayores y en las puertas había una o dos personas dando los dulces a los niños. Las casas, decoradas como en navidad, pero con motivos tétricos: tumbas en los jardines, bañeras con un cadáver sangrante, calabazas de colores ,ventanas iluminadas con calaveras, algo totalmente inimaginable. Llegamos a una calle que, directamente, tiene el tráfico cortado en este día de la gran cantidad de gente que se acumula debido al éxito en la decoración. Una de las casas tiene un barco pirata, con los ídem de esqueletos, música y todo el jardín cubierto con cocodrilos, arañas, calaveras, huesos, etc. La cola aquí era impresionante Otras casas tenían efectos sonoros, como truenos y portazos, vamos que si no lo vemos, no lo creemos. Lo que se trabajan aquí la fiesta es algo que no se puede imaginar. Al ver cómo iba el tema decidimos llamar a los niños, que se habían quedado en casa, para advertirles que si no estaban en el porche no iban a repartir los dulces que habíamos comprado. Pues resulta que nuestra calle debe tener también fama de buenos dulces y al parecer, como los niños veían la luz dentro y teníamos la calabaza, no pararon de llamar a la puerta con la famosa frase "Trick or Treat". Nosotros, que les habíamos dicho que se iban a perder la celebración, resulta que la vivieron a tope, no quedó ni una chocolatina. La verdad es que, a pesar de que casi morimos congelados, valió la pena, la realidad superó con creces cualquier imagen de peli americana que tuvieramos en la cabeza y el frío, al final, se combatió con un producto más que español... Mis maravillosas sopas de ajo.
Hoy he empezado el día con una llamada de mi hermana, que me sobresaltó porque no era la hora habitual en la que hablamos casi a diario. Al ver que teníamos el skipe encendido (es lo primero que hacemos al levantarnos) y estar ella en casa a una hora en la que suele estar trabajando, llamó para saludar, yo creo que para tener un poquito de consuelo, porque este fin de semana, su gatin, compañero de muchos años, se cansó definitivamente y les dijo adios. A pesar de que siempre la digo que yo no soy muy de animales, sí entiendo de cariño y puedo comprender la tristeza que tenía toda mi familia. Desde aquí, aprovecho porque sé que es mi lectora número uno y aunque hablaremos enseguida, porque lo hacemos mucho más a menudo que cuando estaba en España, gracias a este maravilloso invento, quiero que se sienta abrazada y mimada por un ratito, al igual que yo me he sentido cuando he estado un poco baja, con nuestros millones de llamadas....
Bueno, aquí os dejo una pequeña muestra del fin de semana:
Nuestra cámara no pudo reflejar el ambiente, por ser muy oscuro, salvo en los vídeos, pero aquí van unas cuantas perlas de Halloween
| No sabemos de qué iba, pero estaba encantada de que todo el mundo se hiciera fotos con ella |
Que suerte ver a los Celtics contra los Nicks! Y en empiece de temporada.
ResponderEliminarRoquito ya estaba muy abuelete el pobre, pero se agradece la consideración.
Un beso y aprovechad lo que os queda!