viernes, 19 de noviembre de 2010

LET´S GO BRUINS!!!!!!!


Efectivamente, como os había adelantado, no hubo ninguna sorpresa. El grito de guerra era “let´s go Bruins”. Era evidente, no nos ha fallado en ningún evento. 
El lunes nos dirigimos de nuevo hacia el TD GARDEN, casa de los Celtics, pero compartida con los de hockey, los Bruins. Por lo que nos explicó una seguidora, es espectacular ver la maniobra de cambio de suelo, porque parece ser que se realiza en 30 minutos. Se retira el parquet y se vuelve a colocar como si tal cosa. Aparece el hielo y…..preparados para la batalla.
Una visión claramente equivocada nos hizo creer que habría menos público para el partido. Los alrededores del estadio estaban mucho más tranquilos que en la ocasión anterior, con motivo del partido de los Celtics, aunque la temperatura era mucho más agradable y se prestaba por ello a la cena previa en los locales de alrededor. Tampoco habían colocado los proyectores sobre las fachadas del estadio, resultando menos espectacular y lo único que animaba el entorno eran los vendedores de camisetas que aludían al deporte como “la lucha”, considerando que el partido valía la pena si la “pelea” la había valido.
 Ya en la zona de control de seguridad y acceso al estadio parecía haber existido un salto en el tiempo-espacio porque el gentío se había multiplicado inexplicablemente (debían estar todos en North Station) confirmándose un lleno casi total desde nuestro privilegiado puesto, vamos, en lo más alto de las gradas. Montones de sudaderas negras y amarillas lo confirmaban. Todos tienen su público y nosotros, como siempre, con los de casa.  En esta ocasión, con motivo de nosequé homenaje había una gran cantidad de militares, la mayoría con trajes de esos, como de camuflaje desvaído, pero también hay un número importante que lleva su traje de gala.
Mientras se va calentando el ambiente, hacen las presentaciones y se va preparando al público para el apoyo al equipo, nosotros vamos apurando la cena, esta vez acompañada sin problemas de la cervecita, previa presentación de pasaporte original, que por supuesto, habíamos traído. Nos damos cuenta de que nos metemos en faena en dos minutos, no sabemos si ayudados por el ambiente, el sonido ensordecedor, los cánticos y olas o las mil imágenes en la pantalla central, que te hace sentir como si en cualquier momento fuera a empezar el mejor concierto de rock de la temporada. Y comienza el calentamiento. Los gritos aumentan por momentos. El sonómetro da muestra de ello mientras se producen los primeros encontronazos con el cierre perimetral transparente que, se me había olvidado, era la única diferencia palpable con el original terreno de juego (además de, por supuesto, el hielo). Van frenando mientras aparecen las imágenes del equipo en la pantalla y, de pronto, silencio total: el himno.

Habían salido cuatro hombres, militares con sus trajes de campaña, que colocados frente al micro y sin ningún otro tipo de acompañamiento, comenzaron a cantar. Las pantallas gigantes se fundieron para mostrar una bandera que parecía ondear en círculo. El rótulo que recorre todo el contorno de las gradas se transformó en una línea continua con los colores de la bandera. Las luces bajaron para iluminar a los cuatro hombres que cantaban maravillosamente mientras todo el mundo en pie, algunos con la mano en el corazón, parecían al borde del éxtasis acompañando con los labios su himno, como en un murmullo. Hasta la última estrofa. En ese momento se produce una especie de explosión y todo el mundo aplaude, grita, vitorea y canta a gritos el final del himno, por encima de los militares, a los que ahora apenas se oye, y ya no se si he vuelto a Bilbao y estoy viendo a AC/DC o estoy en el Garden. Mi marido y yo nos miramos, alucinados. No se puede narrar el sentimiento que tiene esta gente de su país. Nada que ver con partidos o sensaciones más o menos conservadoras. Nada que ver con edades, clases sociales o el deporte que se juegue. Es su himno. Es su bandera. De todos. Y no tienen que convencerte, lo sientes, lo palpas, da igual el estado en el que te encuentres, eso está por encima de todo para ellos. Y mientras nosotros nos hemos quedado un poco impresionados con el momento, ellos, con la mayor naturalidad se sientan: ha comenzado el partido.
Nunca habíamos ido a un partido de hockey, aunque todos lo hayamos visto por la televisión, y resulta impresionante la fuerza que desprende. La velocidad es tremenda y los impactos contra los cristales, brutales. Da igual que no tengan la posesión en ese momento, se frena contra el rival estampándole contra el cierre y haciendo que tú te encojas, como si te hubiera dolido el cañonazo que se ha llevado el amigo.
A poco de empezar, dos jugadores se empiezan a dar. Primero despacio, como amagando con los palos. Luego  sueltan los palos y van entrando en materia, hasta que, se quitan los cascos y se empiezan a canear como si se tratara de la final de peso pluma. A todo esto, los árbitros, como si lo fueran del citado deporte, mirando para ellos sin mover un dedo.  La caída de uno de los jugadores al hielo les hace intervenir y paran la pelea con no pocas dificultades. Todos contentos, esto promete. Qué quieres, Warren Beatty estaba en nuestras cabezas y esperábamos violencia, mucha violencia. Pero nada. Aquello no pasó de unos empujones, varios castigos al cubículo ese en el que los meten y poco más. Los dos amagos de broncas multitudinarias, alentados por todo el estadio, fueron impedidos por los árbitros sin que os podamos explicar el porqué. El partido, que era contra los Devils de New Jersey, acabó con la victoria local. El momento en que marcaron el tercer gol, mi hijo, sediento de fútbol, saltó gritando como si hubiera nacido en el mismo Boston, para cachondeo familiar, que veíamos en su explosión lo que hace el mono de tantos meses sin  su Sporting, sin su Molinón.
En el camino hacia casa íbamos pensando en que hay que reactivar lo de nuestro himno para dejar de cantar esos de lala lala lalalalalala lala la lalá lalala lal la…………… cada vez que juega España.
¿Alguien sabe si sigue vivo Georgie Dann?






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