101, 102, 103…..lo intento. Llevo toda la mañana intentando ordenar mis pensamientos tras leer su artículo. Llego a la conclusión de que lo mejor del mismo es el título de la sección “excusas para no pensar”. Bajo una aparente intelectualidad plantea un tema tan primario que podría ser el próximo debate de cualquier bachiller deseoso de pasar la hora de filosofía evitando el temario del día. ¿A quién quieres más? ¿A papa o a mamá? ¿Cuál de estos trabajadores se merece pasarlo peor? ¿Cualquiera o esa vil funcionaria que se atreve a quejarse de los recortes portando semejante pancarta?
Se le olvida al autor que todos y cada uno de los que nombra somos trabajadores. No parece saber, sin embargo, que tanto el nuevo profesor como el joven médico, si se han visto en la calle es porque estarían en una situación de interinidad (los primeros sacrificados de la función pública), por lo que todavía no eran funcionarios, que es el estatus que alcanzan cuando obtienen su plaza (vaya ¿ahora le parecerán menos dignos?, ¿los quitará de su artículo?).
¿Se le ha ocurrido pararse a pensar que la funcionaria no se ha comparado con ningún otro profesional? ¿Se ha dado usted cuenta de que las otras comparaciones tendenciosas sólo pretenden establecer el poso del gran egoísmo del funcionariado? ¿Sabe usted qué es un funcionario?
Verá, un funcionario es una persona que decide, tras haber concluido sus estudios, iniciar un nuevo periodo de estudio para enfrentarse en un examen a un número indeterminado de personas, igual de bien preparadas que él, de forma que, el que obtenga el puesto de trabajo será el que haya demostrado el mérito y la capacidad de una forma totalmente democrática y justa. No, no, no, no. No me venga con excepciones y el “pues si yo te contara”, porque si alguien sabe de alguna irregularidad, que seguro que las hay, que vaya al lugar donde se juzgan estas cosas. Continúo. Esta persona que obtiene esa plaza que le garantiza un trabajo para toda la vida es consciente también de que ese trabajo va a estar siempre limitado económicamente y que el desarrollo profesional va a ser mucho menos brillante, dado que no dejas de ser una pieza fundamental en un engranaje, pero eres eso, una de las muchas piezas. Esta posición, mal dirigida por la clase política puede llevar a la desilusión del funcionariado, otro tópico. Verá me imagino que el ser rubia, tener ascendentes andaluces y catalanes y, para colmo, haber cometido la tropelía de aprobar una oposición, hace que los tópicos me pongan calentita. Que el que esgrima los tópicos sea un caballero con un supuesto bagaje intelectual, ya no le cuento.
Funcionarios somos mucha gente que formamos parte de su vida cotidiana. Somos personal de la administración local, autonómica, general, que le tramitamos sus licencias, ayudas, quejas y servicios. Somos los policías que le multan, pero también los que perseguimos a los malos, llegando a poner en riesgo nuestra vida. Somos bomberos, los que estamos en los peores momentos de su vida (incendios, inundaciones, grandes desastres). ¿Sabía usted que la mayor parte del trabajo de un bombero lo desarrolla en accidentes de tráfico? ¿Sabía usted que cuando hablan de excarcelar un cuerpo, quieren decir muchas veces, desmembrar? ¿Sabe usted lo que les cuesta dormir a estos funcionarios? Los equipos de salvamento, protección civil, también somos funcionarios, somos esos que a veces no vuelven todos por ir a salvarnos al resto; de esos que se apuntan a rescates en sus jornadas de descanso (lea usted las últimas noticias de rescates marítimos, ha sido toda una lección de profesionalidad, no, perdón, de HUMANIDAD). Funcionarios somos médicos que, después de años dedicados al estudio trabajan jornadas brutales para cuidarle a usted y a mí; médicos que cuando llegan a casa todavía llaman por la tarde a sus compañeros para ver como sigue aquel chaval o si por fin podrán hacer tal técnica al día siguiente. Todos funcionando como un gran engranaje, como si el hospital fuera suyo…. Funcionario es ese maestro en el que confiamos nuestros hijos, que aguanta a otros 29 como el nuestro, que soporta a otros tantos padres, no todos con la mínima educación y al que no se dota de los medios debiendo tirar de imaginación cuando faltan recursos.
¿Sabe usted lo que ganan estos funcionarios? ¿Sabe el sueldo base de un administrativo, de un policía, de un bombero? Infórmese por favor.
La función pública está sufriendo recortes desde la época Aznar. Hemos tenido subidas que apenas llegaban al IPC, de forma que desde el año 2003 hemos ido perdiendo poco a poco poder adquisitivo. Hemos ido aguantando, cualquiera se quejaba. Mientras tanto, los demás disfrutando del dulce momento económico. Consiguiendo unas hipotecas imposibles, obteniendo unos beneficios impresionantes, disfrutando de buenos sueldos y buena disposición laboral…. Y nosotros, sin quejarnos. Empieza a verse clara la crisis y, la primera en la frente, vas a ganar un 5% menos. ¿Alguien me pagó un 5% más cuando todo era maravilloso? ¿Alguien me va a devolver lo perdido cuando esto se acabe y se vuelvan a ganar indecencias? No. Esa es la respuesta. No. Ahora nos afecta la subida de impuestos, como a todos y estamos seguros de que nos vuelven a dar otro golpe tras las elecciones, pero, siendo el dinero importante, que lo es (ya le he dicho, mire los sueldos y aplique bajadas), lo peor es ese ambiente hostil, ese chiste fácil, esa falta de empatía, que usted dice, porque, por lo menos, tenemos trabajo.
Me viene a la cabeza un poema que cada vez parece describir mejor a nuestra sociedad:
"Primero vinieron a buscar a los comunistas y no dije nada porque yo no era comunista.
Luego vinieron por los judíos y no dije nada porque yo no era judío.
Luego vinieron por los sindicalistas y no dije nada porque yo no era sindicalista.
Luego vinieron por los católicos y no dije nada porque yo era protestante.
Luego vinieron por mí pero, para entonces, ya no quedaba nadie que dijera nada".
Luego vinieron por los judíos y no dije nada porque yo no era judío.
Luego vinieron por los sindicalistas y no dije nada porque yo no era sindicalista.
Luego vinieron por los católicos y no dije nada porque yo era protestante.
Luego vinieron por mí pero, para entonces, ya no quedaba nadie que dijera nada".
Buscando el enfrentamiento entre unos y otros trabajadores, pensando quien tiene más razón o quien tuvo más culpa conseguimos que, mientras tanto, se vayan perdiendo derechos que han costado muchos esfuerzos. No juegue usted con las cosas de comer. Si no se le ocurría otro tema porque, casi como un funcionario, tenía que llenar su sección, haber declinado el momento y haber pasado el relevo a alguno de los que empiezan, que seguro están deseosos de iniciar su camino… Se me olvidaba que a usted no le afectan las jubilaciones obligatorias, ni los contratos relevos….
Espero haber conseguido que piense un poco en lo frívolo de su análisis, lo fácil que es hacer chistes de funcionarios. Si quiere le mando unos cuantos, me sé muchos, pero no es el momento. No tiene ninguna gracia. Permítame, para acabar, un momento perverso e intente, la próxima vez que
…vaya a una ventanilla y esté ese administrativo que lleva atendiendo a 70 ciudadanos antes que a usted, le acaban de insultar (por supuesto, no puede contestar), y no puede ir ni al servicio, porque no hay personal suficiente.
….solicite la presencia de un policía, bombero o cualquier servicio especial, que lleva sin dormir ni se sabe y ha vivido de todo lo que se pueda imaginar y no pueda, en ese tiempo.
….vaya a un servicio de urgencias a las 6,00 de la mañana y le atienda un médico que comenzó su jornada a las 8,00 del día anterior y continuó desde las 15,00 de guardia
…..acuda a una reunión con el profesor de su hijo para preguntarle porqué suspende, el muy cafre.
…. Y más….
….Intente acordarse de sus sueldos, de su situación y de cómo ha frivolizado con la defensa de sus derechos. Y en ese momento, cuando estos funcionarios le reconozcan (que es lo que consigue un anuncio, más que el montón de trabajos que haya realizado), le mirarán fijamente, verán como asoma en su cara una mezcla de vergüenza y arrepentimiento y, disfrutando de esa pequeña venganza, sonreirán y le dirán con voz firme:
DIGAME CABALLERO, ¿EN QUÉ PUEDO AYUDARLE?
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