viernes, 17 de septiembre de 2010

el viaje más largo (hasta ahora). Los preparativos

Hacía tiempo que se planteaba la posibilidad de hacer este viaje pero decidimos que o se tomaba la decisión o se deshechaba para siempre, por lo que comenzaron los preparativos. Una de las intenciones iniciales era la redacción del blog, para tener al tanto a familia y amigos de nuestras aventuras, pero por unas cosas y por las mismas cosas, ha ido pasando el tiempo hasta que he cogido el ordenador por los cuernos y he decidido que hoy empiezo.
El viaje en cuestión consiste en una estancia por seis meses en Boston, MA, por motivos de trabajo de mi santo. La familia al completo (cinco en total), estamos aquí, llevando una vida diferente pero la tratamos de dirigir y convertir en una vida normal.
El decidir que comenzaba la aventura consistió, lo primero, en que él buscase dónde ir y que a ellos les pareciera bien, pero de hecho, eso fue lo más rápido. Lo peor empezó después. Burocracia, papeles para allí, contestaciones para allá, que ese no es el visado, que me mande justificación de cada miembro de la familia, que la beca, que los aviones, que la casa.... "No, la casa lo dejamos para cuando estemos allí, que he leído en IBERIA (no los aviones, sino una página de españoles en boston) que es mejor elegirla desde allí y ver bien lo que alquilas.." dije yo, muy lista. De esto ya hablaremos más adelante.
En fin, después de muchas alegrías y muchos sustos, ya parecía todo encaminado, sólo a falta de la visita a la EMBAJADA AMERICANA....
Dios, que nervios. ¿que nos preguntarán?, ¿no se les ocurrirá hablarme en inglés, que soy la que peor lo habla? Niños, no vayáis a decir tonterías, que esto es muy serio (Es que el concepto seriedad no es lo mismo cuando tienes 14 y 15 años.
Claro, cuando te hablan de una entrevista y has rellenado previamente los formularios para el visado, te imaginas a unos señores de traje y gafas negras en una sala, con un foco apuntándote a la cara y tú ahí, sentada, tras la mesa y sudando la gota gorda mientras insistes en que no quieres hacer nada malo en su país, solo vivir una temporada.
Nada, qué decepción. Lo peor, la cantidad de gente, pero la entrevista se reducía a unas preguntas por parte de un funcionario, detrás de una ventanilla, del tipo: ¿a qué va usted a EEUU? ¿piensa quedarse más tiempo ? ¿cómo se llama su madre? Con lo cual, ya relajados, fuimos contestando y salimos con la promesa de tener los visados al día siguiente, en casa y..... así fue. A las 8 teníamos el aviso de que ya estaban en la oficina de mensajería. Casi llegaron antes que nosotros a Asturias.
Empezaron los nervios, faltaba un mes, pero ya era todo real. Teníamos visados, proyecto, billetes de avión, la casa (que no, que la casa, no)... Ya no había duda de que nos íbamos  y el gusanillo del estómago ya no se nos quitó hasta la marcha....


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